Te lo juro, nunca me sentí tan pelotudo, Adrián miro para arriba suspiro, pego la ultima pitada y tiro el pucho, la mina estaba ahí hablándome y medio que me puse en automático, pero te juro que solo decía boludeces y yo ahí medio que pensando en la geometría del cuadrolo o en el carácter reaccionario de los pasos del cangrejo y de pronto escucho García Marques y cien años de soledad y en el televisor que estaba justo encima de ella estaban pasando el resumen de un partido y medio que me puse a mirarlo y esperar que dejara de hablar para hacer algún comentario inteligente y quedar bien parado y la mina no paraba y ahora me decía algo de la biblioteca y que ojete tiene la camarera y en eso la mina termina de hablar y me mira, estaba esperando que yo diga algo y bueno yo que se, lo único que se me ocurrió es ponerme a hablar sobre el final del libro.
A la mitad la mina me dice “vos me estas jodiendo, vos me escuchaste cuando te hablaba? Te acabo de decir que al libro de mi biblioteca le faltan las ultimas veinte paginas” en serio Javo, nunca me sentí tan pelotudo
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