sábado, 26 de mayo de 2012

Adrian y la solteria

Después de estar tres días de capa caída, Adrián levanto el animo y decidió dejarse de mariconadas, a punto tal que podría decirse que llevaba bastante bien su novel soltería, a pesar de que Joaquín se rehusara a salir de putas con el, al menos para esas cosas podía contar con el Javo, por lo demás, el llevaba un buen tiempo sabiendo que lo mejor que podía hacer era terminar esa relación y ahora que lo había hecho no iba a permitir que los buenos recuerdos le arruinaran la salida, así que como norma general empezó por dejarle el celular a Javo después de la segunda grappa para evitar la triste llamada de borracho a las cuatro de la mañana, lo que no pudo evitar es que Javo le gastara el saldo en mandarle mensajes a Joaquín del estilo "puto el que lee esto"
Pero lo cierto es que después de tres años de monogamia, Adrián había perdido el toque (si es que alguna vez lo tuvo), directamente era torpe, no sabia que decir y ni siquiera lo asistía la posibilidad de ser tomado por tierno, su cara seria, su ausencia de tartamudeo, conspiraban contra cualquier posibilidad de ser tomado por tal, una cosa es ternura y otra es pelotudes y Adrián no entraba en la primera. Todavía es motivo de discusión si Javo iba para emborracharse y mirar culos o para cagarse de risa viendo como Adrián rebotaba.
Cuando Javo y Joaquín ya habían empezado a prepararse para la caída y el habitual, yo no sirvo para esto, tenia la mujer de mi vida y la deje ir, a mi quien me va a querer, Adrián los sorprendió
Lo que pasa es que estoy buscando mal, busco la cosa equivocada en el lugar incorrecto. Les dijo una tarde mientras se tomaban una fria en la esquina.
Esa noche Adrián salio solo, se metió en un quilombo que había en el centro, se tomo tres whiskeys y se encamo con la primer puta que le dio charla.

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