Quien no quisiera tener
un color que le sea propio
un naranja bien intenso
para pasar el invierno
o un rojo contra la envidia
por si sale de paseo
o un azul que lo remita
a un día de veraneo
en que tirado en la playa
dormitaba viendo el cielo
me han dicho que el amarillo
que no es un color muy caro
produce un efecto raro
una sutil agonía
de cierto matiz risueño
que lo deja a uno tranquilo
como los buenos recuerdos
En las tiendas de colores
catálogos muy extensos
nos hablan de las virtudes
de los colores mas nuevos
y alaban la sobriedad
de aquellos colores viejos
que aunque son un poco caros
son prestigiosos por cierto
no aconsejan sin embargo
comprar colores usados
y argumentan para esto
que los colores gastados
difícilmente contentan
a quienes los han comprado
y que no tienen arreglo
ya que no existen repuestos
yo conseguí no hace mucho
un verdecito a buen precio
que carece de virtudes
pero que es mio y lo quiero
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