domingo, 27 de noviembre de 2011

Javo

El sol de la tarde se filtraba entre los árboles, una ligera brisa aliviaba el calor permitiendo caminar a paso normal sin sentirse agobiado ni sudar, una tarde para bermuda y chancletas, la gente caminaba sin prisa, había vecinos tomando mate y fresqueando en la puerta de la casa, era viernes de primavera y Javo había cobrado.
Adrián y Joaquín tenían una reacción ambigua a este fenómeno mensual que desde ya hacía unos años les acaecía fatalmente cada último viernes de mes, ellos aún no habían logrado establecer una conducta uniforme ante él, ya que si bien que Javo cobrara un viernes era una promesa de buen rato, una alegría de faso y cerveza y charlas sin sentido hasta las cinco o seis de la mañana, también había que tener en cuenta que Javo un viernes con plata era un penal en la hora. Solo lo calmaba la esporádica aparición de Eugenia, pero eso también implicaba que la noche terminaría temprano, que a eso de las dos a más tardar las tres Javo iba a comprar una última cerveza se la iba a dar a Joaquín sin tomar un solo trago y les iba a anunciar que se tenía que ir que mañana los llamaba, la cerveza de los que no cogen.
Javo paso por su boca, pego un veinticinco, fue hasta el almacén de la esquina, compro una cerveza, saco el celular y le mando un mensaje a Joaquín “pelao en 10 estoy por tu casa, esperame en el murito, avisale al adrián” tomo un trago largo miro para arriba, la primavera esta hecha pa tomar cerveza y fumar maconia, murmuro mientras cruzaba la calle

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