Era un terremoto de jardin, ya hacia un buen tiempo que Alberto lo dejaba quedarse en el patio, porque era lindo tenerlo ahi y porque no hacia grandes desastres, porque fijate que lo unico que hace es dar vuelta alguna maceta y asustar al gato, salvo por esa vez que tiro las cañas de la tomatera que a Alberto tanto le habia costado armar y que quedaran lindas y comodas y los tomates ya estaban apareciendo y que cagada che. Fuera de ese pequeño inconveniente su mayor travesura era asustar al gato, el pobre Bigotes (asi le puso el nene se excusaba Alberto) ya hacia tiempo que atravesaba el patio con un respoetuoso temor y mas de una vez habia tenido que salir corriendo disparado para la cocina a refugiarse porque el era respetuoso, en la casa no se juega. asi que todos los temblores terminaban en la veredita de hormigon que separaba con su escaso metro y medio las tierras semovientes de la seguridad de la casa.
Sus dias transcurrian tranquilos, alguna sacudida de mañana al despertarse, como para encarar el dia y despues a esperar que apareciera el gato o los nenes para divertirse un rato y sentirse util, porque para algo tenia que estar en la casa.
Sin embargo Irene era bastante desconfiada, no es porque fuera malo ella sabia que no, pero Alberto no se daba cuenta de que es un poco bruto y a veces se le va la mano y mira si un dia no puede parar y nos destroza la cocina o le hace algo a los nenes, que no digo que lo haga de gusto pero yo lo he visto y a veces no se da cuenta y un dia va a terminar mal, porque Alberto dice que es de miedosa nomas, pero el es muy confiado porque en el fondo es un nene y no se da cuenta o no quiere darse cuenta, porque como se divierte saltando con los sacudones, pero tiene que entender que no podemos tenerlo, que es un peligro, me dice que es un peligro, pero es de miedosa nomas, si yo se que es medio bruto pero tampoco es para tanto, ella de miedosa nomas.
En realidad el no tuvo la culpa, la culpa fue del gato, pero a quien le vas a creer y encima con lo enojada que estaba Irene y Alberto que no sabia como calmarla y Facundo que lloraba desconsolado mas de susto que de dolor, al fin y alcabo solo fueron unos raspones y una torcedura pero anda a decirle a Irene que no fue nada y que exagera y que no es para tanto que para que mudarse, que no lo vuelve a hacer te lo juro si mira como hace dias que esta quietito sin hacer nada si vos sabes que el a Facu lo quiere.
Y asi llego el dia en que despues de mucho discutir, de un par de ultimatums de yo me voy y me llevo a Facu vos si queres te quedas, de no seas mala, de pensalo mejor, se fueron, lo dejaron ahi en el patio, temblando contra el borde del hormigon sin tirar una maceta sin sacudir las cañas de la tomatera, solo una sacudida chiquita y continua, como quien llora despacio
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